Empieza por el resultado que necesitas
La documentación de Anthropic aconseja instrucciones claras y explícitas sobre el resultado deseado y el contexto. Aplicamos esa pauta de manera sencilla: antes de escribir al asistente, completa «al terminar quiero tener…». Puede ser un esquema, tres versiones de un texto, una tabla o preguntas para preparar una reunión. Esa definición permite juzgar el resultado sin depender de si parece elaborado.
Un ejemplo hipotético: «ayúdame con una mudanza» deja muchas decisiones abiertas. «Prepara una lista para trasladar mis libros y material de estudio entre dos habitaciones, sin comprar muebles» acota el problema. No es una fórmula mágica ni garantiza calidad. Simplemente reduce la cantidad de supuestos que el sistema debe completar por su cuenta y facilita que tú identifiques qué falta.
Añade contexto que cambie la respuesta
El contexto útil no equivale a contar toda tu vida. Incluye destinatario, situación, materiales disponibles y restricciones que afectan a la tarea. Si necesitas un correo para un grupo de voluntariado, explica el propósito y el tono. Si quieres organizar notas, aporta los temas y el formato de salida. Evita añadir datos personales que no mejoren la instrucción.
Nuestra plantilla editorial tiene cuatro frases: «Necesito este resultado», «Es para esta situación», «Debes respetar estos límites» y «Entrégalo con este formato». Para un ejemplo ficticio: «Necesito un mensaje para recordar una reunión. Es para un grupo vecinal. Usa tono amable, incluye solo la fecha y el lugar que te doy y no inventes acuerdos. Entrégalo en un párrafo de menos de cien palabras».
Especifica qué no debe inventarse
Cuando faltan datos, pide que aparezcan como pendientes. Esa instrucción es especialmente útil para fechas, cantidades, nombres y compromisos. Después revisa que el sistema la haya respetado. Un texto bien redactado puede introducir una promesa que nadie autorizó. Si el resultado va a enviarse, compara cada detalle con la información que aportaste.
En un caso hipotético, necesitas avisar de que una actividad cambia de sala, pero todavía no sabes cuál será la nueva. Un prompt adecuado solicita un borrador con «sala pendiente de confirmar». El texto debe conservar ese hueco. No aceptes que la IA añada una ubicación para que la frase suene completa. Puedes trabajar con datos incompletos siempre que los huecos sean visibles y el borrador no se presente como versión final.
Utiliza ejemplos de formato sin entregar información privada
Un ejemplo breve enseña la forma de salida: encabezados, columnas o longitud de cada elemento. Crea ejemplos ficticios si solo necesitas mostrar una estructura. No copies correos confidenciales para enseñar un tono que puedes describir con palabras. Si aportas un texto propio autorizado, decide qué partes son necesarias y elimina detalles irrelevantes.
Imagina que quieres convertir notas en acciones. Puedes aportar este ejemplo inventado: «Revisar cartel — responsable por asignar — viernes». Después pide que cada fila siga esa estructura y que cualquier responsable desconocido quede pendiente. Esa muestra describe el formato sin contener una lista real de personas. La revisión final debe comprobar que las acciones se derivan de tus notas y que el sistema no ha asignado tareas por su cuenta.
Antes de enviar una instrucción, busca también contradicciones entre sus partes. Un ejemplo hipotético: pides una respuesta de cincuenta palabras y, al mismo tiempo, una comparación detallada de ocho alternativas con ejemplos. Ningún formato resolverá bien esa tensión. Decide qué necesitas primero: una selección corta para orientarte o una tabla extensa para revisar opciones. Si quieres ambas, divide el trabajo en dos encargos y explica cómo comprobarás cada resultado. Esta revisión previa evita atribuir al modelo un fallo que estaba en el propio encargo y te permite evaluar si la salida responde a una tarea coherente.
Divide trabajos largos en pasos revisables
Si una tarea contiene investigación, clasificación y redacción, trabajar todo de una vez puede dificultar la revisión. Propón etapas que produzcan resultados pequeños: primero extraer temas, luego elegir una estructura y finalmente escribir un borrador. Revisa el primer paso antes de continuar cuando un error inicial afectaría a todo lo demás.
Nuestro ejemplo hipotético es una guía para un club de lectura. Empieza pidiendo un esquema basado en las notas aportadas. Después comprueba qué temas faltan y cuáles sobran. Solo cuando el esquema encaja solicitas el texto. Este procedimiento no elimina los errores, pero sitúa tu revisión en momentos donde todavía resulta fácil corregirlos. Tampoco exige pedir explicaciones internas: necesitas productos visibles que puedas evaluar.
Corrige con observaciones concretas
Si el resultado no encaja, describe la diferencia entre lo recibido y lo esperado. «Hazlo mejor» no aporta un criterio. «Reduce la introducción, conserva las tres fechas proporcionadas y convierte las tareas en una tabla» permite una revisión más precisa. Cambia una dimensión cada vez si quieres entender qué modificación produce el resultado.
En un ejemplo ficticio, el asistente transforma un aviso sencillo en un texto demasiado formal. La corrección puede ser: «Usa frases cortas y vocabulario cotidiano; conserva la información exacta y elimina las fórmulas de cortesía repetidas». Después comprueba tanto el tono como los datos. Una mejora de estilo no compensa que se haya alterado una fecha. Mantén una lista de criterios esenciales que sobrevivan a todas las revisiones.
Guarda plantillas con límites claros
Una plantilla útil debe indicar para qué sirve y qué datos necesita. Guarda el prompt junto con una breve lista de comprobaciones: hechos, tono, destinatario y permiso para utilizar los materiales. Si una versión funciona con un modelo, no presupongas que dará el mismo resultado con todos. Prueba la plantilla cuando cambies de herramienta o cuando el trabajo sea diferente.
La meta es tener instrucciones comprensibles, no acumular frases grandilocuentes. Para una tarea habitual, conserva un ejemplo ficticio, los campos que debes rellenar y el criterio de aceptación. Así podrás reutilizarlo sin copiar accidentalmente datos de un trabajo anterior. Un buen prompt no termina al pulsar enviar: termina cuando revisas el resultado y decides qué partes están listas para utilizarse.
Tu lista para llevar
- Define el resultado antes de preguntar.
- Incluye solo el contexto necesario.
- Marca los datos desconocidos.
- Revisa hechos y formato después de cada cambio.
Preguntas que suelen aparecer
¿Existe un prompt perfecto para todo?
No. Cada tarea necesita contexto y criterios propios, y las herramientas pueden responder de forma distinta. Una plantilla sirve como punto de partida y debe probarse con el trabajo que realmente quieres realizar.
¿Tengo que asignar un personaje experto?
Puedes describir el enfoque o el destinatario, pero declarar un personaje no demuestra competencia ni exactitud. Es más útil proporcionar materiales, límites y criterios que puedas comprobar en el resultado.
Fuentes y límites de esta guía
Fuentes primarias consultadas para el fundamento. Los ejercicios y ejemplos se han redactado para esta guía. Las ilustraciones no documentan pruebas reales.
- Anthropic: buenas prácticas de prompting
Claridad, contexto y formato; los ejemplos y plantillas de esta guía son originales.
Las herramientas de IA y sus condiciones cambian. Comprueba las funciones y la política del servicio concreto antes de usarlo con información real.
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